Que el Camino del Quijote recorre Castilla La Mancha ya es de todos conocido, y que gran parte de nuestro recorrido se centra en Ciudad Real, también. Sin embargo, al hablar de gastronomía de La Mancha lo primero que se nos viene a la cabeza, es el queso, y es que, seguramente uno de los quesos más conocidos de España sea el “Queso Manchego”. Se hace a base la leche pasteurizada que dan las ovejas de raza manchega, que debe madurar como mínimo 60 días. Este producto artesano tan sabroso debe fabricarse exclusivamente en las ganaderías que estén registradas bajo Denominación de Origen, que garantiza su calidad.
Durante la ocupación árabe de la Península, a la tierra de La Mancha se la conocía como Al Mansha o «tierra sin agua», debido al duro y extremadamente seco clima de la comarca. Esto conlleva a que la vegetación de la zona sea muy especial, ya que estas plantas son las únicas que aguantan el calor de los meses de verano, así como el clima frío que traen los días de invierno.
También algunas especies animales viven en este lugar, destacando la oveja manchega (en la variedad blanca y negra), que desde hace muchos años es la fuente principal del “Queso Manchego”. Su capacidad media de producir 100 litros al año es la característica más destacable de este animal.

Se reconoce fácilmente por su pasta prensada, firme y compacta con color que varía del blanco al amarillo.
Se caracteriza por:
- Sabor y aroma: muy intenso su aroma y un sabor ligeramente ácido, fuerte y sabroso que se va volviendo un poco más picante a medida que aumenta su curación.
- Textura: mantecosa en los semicurados y quebradiza en los curados.
- Maduración: mínimo 30 días y pudiendo llegar a los 2 años.
- Tipos: semicurados (curación de 3 a 6 meses) y curados (de 6 a 12 meses de curación, pero pudiendo llegar a ser viejo o añejo si este tiempo aumenta)
- Identificación: Debe llevar la contraetiqueta del Consejo Regulador, la placa de caseína con la denominación en la cara opuesta a la etiqueta comercial y el logo europeo de Denominación de Origen Protegida.
Ni que decir tiene que cuando hagas el Camino del Quijote, pares a tomar un buen bocata de queso manchego… ¡verás cómo se recuperan rápido tus piernas!


