El pasado 16 de enero de 2026, se celebró en Campo de Criptana la gala Gigantes del Deporte. Solo el hecho de haber sido nominados ya me produjo una enorme satisfacción personal.
Han sido muchos años de esfuerzo intentando sacar adelante pruebas deportivas. En mi pueblo natal organizamos varias, pero no siempre se les dio el valor que merecían. Aun así, aquellos años fueron épicos, porque sirvieron de aprendizaje.
Han pasado 15 años desde nuestra primera subida al Molino, vinieron después MX, Gran Fondo Ibérica, GF8000, 8000 Millas, Tour de Hierro… y ahora, Camino del Quijote.
Quizá la prueba que más gratificaciones me ha dado ha sido Tour de Hierro.
Ayer, Tour de Hierro recibió el reconocimiento del Ayuntamiento de Campo de Criptana por la difusión de la localidad y la promoción deportiva. Estoy inmensamente agradecido.
Llevaba una hoja doblada en el bolsillo de la chaqueta para leer unas palabras, pero por no alterar el protocolo decidí no hacerlo. Por eso, sin filtros, traslado aquí exactamente lo que llevaba escrito en ese pequeño papel arrugado:
Nunca nos habían dado un premio…y quizá por eso hoy la emoción pesa más que las palabras.
Este reconocimiento no es para una persona, es para un equipo.
Para un núcleo duro hecho de personas con nombre, con apellidos y, sobre todo, con corazón. Gracias.
Gracias a Fátima y María, por cuidar a los deportistas como solo lo hacen quienes entienden de verdad este deporte.
A Víctor, por ponerle sonido y alma a cada momento.
A Juanma y Choco, por convertir avituallamientos improvisados en auténticos refugios y por acoger a los corredores cuando más lo necesitan.
A Luis Caballero y Laura, por estar cuando casi nadie está: en la madrugada, sosteniendo el campamento.
A Jesús Lobo, mi escudero en las noches sin dormir, cuando todo parece más difícil.
A Sergioto e Iris, por esos bocatas que saben a vida y por dar luz al campamento.
Y a Gemma, por estar siempre a mi lado, incluso cuando nadie ve el esfuerzo.
Gracias al Ayuntamiento de Campo de Criptana, al equipo de gobierno y al resto de partidos políticos, por estos años de apoyo. También a las instituciones públicas , a las marcas y a tod@s los deportistas que han hecho posible el impulso del evento.
Porque el deporte debe ser libre, y la sensación que tengo en Campo de Criptana es que detrás de las instituciones hay personas —con nombres y apellidos— que solo quieren lo mejor para su pueblo.
Desde mi humilde condición de organizador, solo puedo decir gracias por el trato, gracias por la acogida. Porque cada vez que vuelvo a Campo de Criptana, no vuelvo a un lugar… vuelvo casi a casa. Por eso seguiremos trabajando con más ilusión que nunca, para hacer aún más grande esta preciosa e inigualable tierra.
Porque los premios pasan, pero las personas, los valores y la tierra que te acoge… se quedan para siempre.
¡Somos de hierro! Muchas gracias.
Manuel.

